BLOGGER TEMPLATES AND TWITTER BACKGROUNDS »

martes, 19 de enero de 2010

Libro de jasper
Capítulo XVII


Todo iba marchando de maravilla, el viaje había sido abrazador pero tranquilo.
Alice revoloteaba de aquí para allá, aunque yo sabía que solo lo hacía un poco para no verme triste y otro tanto gracias a mis poderes.
Aquel castillo era tan enorme como lo recordaba, no estaba muy seguro de que esto funcionase pero no creía que tuviésemos otra alternativa.
- Honey, todo va a estar bien no te preocupes. Nos adaptaremos, te cuidaré y todo saldrá de maravilla - mi dulce ángel entregaba todo el positivismo que yo no podía dar en ese momento, pero ella era tan alegre que sumaba por los dos.
- Lo sé cariño, de todos modos estoy un tanto asustado, si esa es la palabra. – sonreí ante la ironía de que Jasper Hale estuviese asustado, pero por esta pequeña niña era capaz de todo, hasta de morir de miedo.
Entramos a aquella fortaleza y como no era de sorprenderse ellos nos estaban esperando.
Jane nos llevó hasta las profundidades del catillo; mi relación con ella siempre fue de un odio absoluto, no solamente por lo cruel que era esa niña diabólica, sino porque cada vez que nos veíamos alguna pelea debíamos de tener.
- Hola Alice, bienvenida. - el rostro de aquella odiosa rubia se hizo de angelical a endemoniado de un segundo a otro. - Hola Jasper… no puedo decir lo mismo – sonrió maléficamente y carcajeó por lo bajo.
- Hola Jane - se limitó a decir Alice secamente. – De seguro ya te habrás informado sobre las características de nuestra visita.
- naturalmente, mi amiga.
- no le digas amiga – gruñí por lo bajo, tan débil que solo las ratas con los oídos más agudizados podrían haberlo escuchado, ratas como Jane, por supuesto.
- Haré oídos sordos a lo que acabo de oír, “AMIGO” – concluyó con sutil ironía y perspicacia. – ¡¡Alec!! –finalizó con un agudo grito.
De las profundidades, a pasos secos, apareció de las sombras la figura de un corpulento vampiro de refinados rasgos. Era Alec, el hermano de sangre de Jane. Como era de imaginar la mezquindad era heredada genéticamente. Su hermano era igualmente indeseable como ella.
Tanto Alice como yo esperamos el dichoso discurso de Alec, pero reinó un silencio sepulcral, aunque, después de todo, estábamos en las profundidades de las catacumbas.
- En fin, Aro les tiene preparado dos dormitorios, uno para la dama y el otro para el monstruo. – interrumpió Jane cuando ya estábamos disfrutando del dichoso silencio.
- ¿Qué? – acotó Alice
- ¿Cómo me dijiste asquerosa? – No me importó el concepto de su frase en realidad, porque solo le presté atención a la última palabra. Ese demonio ya me estaba sacando de casillas y eso que era el primer día de nuestra estadía.
- Eso no, honey… ¿qué dos habitaciones? Pero…
Ahora sí Alec emitió palabra:
- Tanto Aro como Cayo y Marcus creen conveniente que se encuentren algo distanciados mientras dure su parada aquí, para una mejor exanimación supongo.
- Me importa poco, yo me voy a quedar con ella de todos modos - dije aún enojado por culpa de aquella escandalosa rubia.
- Lamentablemente ustedes vinieron aquí para que los ayudemos, van a tener que estar bajo nuestras ordenes - volvió a hablar Jane.
- Querrás decir de Aro, Cayo y Marcus. Tu solo eres una lacaya pequeña pretenciosa.
- ¡¡Lacayo serás tú maldito!! - los ojos de ella se pusieron enormes de repente.
- ¡BASTA JANE Y MAS TE VALE QUE TU TAMBIEN HALE! No quiero tener que usar mis poderes ni tampoco obligar a mi hermana a hacerlo ¿oíste? - grito Alec, y en ese preciso instante ésta se tranquilizo pero yo no perdí mi postura.
- Vengan, mañana hablaran con ellos, por hoy quédense en sus habitaciones - prosiguió serenamente.
Alice me miro y me dio la aceptación simplemente con la mirada y me apacigüe.
Ambos, Jane y su hermano nos dirigieron por un largo corredor y a medida que avanzábamos, se nos fueron sumando vampiros con una especie de uniforme de soldado, muy distintos a los de nuestros guías.
- ¿Soldados de custodia? No comprendo… - preguntó Alice.
- Son lo que son. Están aquí para cuidarlos o, mejor dicho, cuidar de que cumplan las reglas. –contestó Jane mientras me fulminaba con la mirada. Por un instante hasta temí que utilizara su extraño pero letal poder.
- Bromeas ¿Verdad? – intenté añadir con sutil ironía pero un gruñido escapó de mis orificios nasales.
- Nunca hablé más en serio Jasper Hale y te recomiendo que bajes los decibeles plebeyo porque estás hablando con una superiora.
- ¡¿Qué tu qué?! - chillé
- Desde ahora son “cautivos” de este lugar y deberán acotar nuestras reglas al pie de la letra.
- Querrás decir conejillos de indias ¿no? Supuestamente somos invitados, tendríamos que poder movilizarnos a nuestro antojo.
- Nadie dijo que sean invitados, están aquí Gracias a la fuerte persuasión de su líder de aquelarre. Y si fueran invitados, pues dejarían de serlos de un momento a otro si siguen con ese comportamiento, me aseguraría de eso – nos amenazó la demoniaca rubia.
- ¡Anda ya Jasper! – me suplicó mi esposa – hagamos lo que ordenan y ya. Mientras les demos más pie es peor ¿Donde están nuestros cuartos?
- El tuyo, Alice, es aquí.
Jane le señaló una pequeña puerta que daba a una gigantesca torre.
- Espero que sea de tu agrado. Prosigamos… – continuó Alec con apuro – vamos Jasper.
Alice amagó a avanzar con nosotros pero Jane la frenó.
- Hasta aquí llegaste amiga. Te veremos mañana. Cuídenla- le señalo a un grupo de soldados.
- Pero… ¡debe ser un chiste! – bramó.
- No lo es señorita Cullen. Es por su bien. La veo luego – finalizó Jane.
- ¡¡NO!! – corrí hacia mi mujer abriéndome paso y la rodeé con mis brazos como su fueran fuertes tenazas. – no me separaré de ella, se los dije.
- Jasper no seas tonto. A mí tampoco me agrada pero obedezcamos ¿sí? Hazlo por mí.
- Pero…Uy! de acuerdo – bufé.
- Te amo y gracias. – finalizó secamente.
Nos despedimos con un intenso pero corto beso y seguí camino a zancadas.

domingo, 25 de octubre de 2009

Libro de Alice
Capítulo XVI
NOTA: capítulo cortito - el próximo promete ser más largo.
Vulturis”, eso fue lo único que mis cuerdas vocales pudieron emitir. “Vulturis”, sí, eso mismo. Creí que nos habíamos librado de su presencia para siempre o, por lo menos, que no volveríamos a saber de ellos por un largo tiempo, pero me equivoqué completamente una vez más.
Aunque la visión no mostraba nada de qué preocuparse en realidad, el solo hecho de ver los rostros de aquellos vampiros de sangre noble me abrumaba y me dejaba helada por horas.
Jasper escrutó mi mirada en busca de alguna otra acotación que finalizara la oración que había comenzado pero de mí no salió ninguna otra respuesta. Estaba muda, pasmada y aunque ya no estaba en trance, mi mente aún divagaba en la búsqueda de explicaciones que me ayudaran a entender la verdadera situación.
- ¿Alice? Alice, amor… ¡¡¡CONTESTA!!! – Exclamó Jasper ya desesperado.
- ¡¡¡Ay!!! – esos gritos me sorprendieron aún más pero lograron que cayera en la realidad. Aún así no pude evitar largar un chillido como réplica.
Eso no solo hizo que toda mi familia presente saltara del asombro sino que Carlisle, antes encerrado en lo más profundo de su estudio, acudió al vestíbulo.
- ¿Qué sucede? ¡Alice, hija! ¿Te encuentras bien?
Hice caso omiso a los intentos de contención de Jasper, apartándolo de un empujón, y me reincorporé para quedar cara a cara con mi padre adoptivo y líder de nuestro aquelarre.
Lo observé directamente a los ojos y pensé en las palabras justas que debía decir antes de contestar:
- Vulturis ¡los Vi, Carlisle! … tiene que haber otra opción.
Al escuchar mi contestación, agachó la cabeza empezó a agitarla en signo de negación. Tras dos segundos de silencio, levantó la mirada nuevamente y me observó con una sonrisa forzada.
- No se te escapa una ¿Verdad Alice? … Me temo que no hay ninguna otra opción mejor.
- No, Carlisle, no otra vez. – le imploré
- ¿Qué sucede aquí? – interrumpió Bella quien escondía a Renesmee detrás suyo resguardándola junto con Jacob.
- Cariño, - comenzó Esme quien se encontraba serena y comprensiva- ¿Puedes explicarnos? A todos.
Carlisle, asintió y se apartó un poco de mí y Jasper, enseguida, ocupó su lugar aferrándome fuertemente de la mano.
- He analizado bien su situación y llegué a la conclusión de que yo no soy el indicado para determinar que anomalía poseen o si es que en realidad existe alguna en ustedes…
- y aquí viene el “pero…” - anunció Emmett.
- Pero… estuve consultando con quienes tienen una gran experiencia en el campo de los poderes sobrenaturales y ¿Quién mejor para esto que los caza talentos de los Vulturis?
- Justamente, padre. – recriminé – ¿Qué pasa si vuelven a intentar reclutarnos? Después de todo lo sucedido con anterioridad, dudo que estemos en posición de anteponernos a sus proposiciones.
- ¿Qué hay de nuestra familia? – Intervino Edward nervioso dirigiéndole una fugaz mirada a Bella y su hija.
- ¡Callad! – ordenó Carlisle rompiendo su semblante sereno – Se los he planteado. Le he dejado en claro que solo buscamos ayuda y que no tenemos ningún otro interés. ¡Ah! Y que no intentasen ejercer poder sobre nuestra propia voluntad de ninguna manera, porque no lo permitiremos. Como era previsto, no les cayó realmente bien mi exigencia pero Aro, al parecer se sintió un poco culpable por toda la situación que surgió en el claro y los malentendidos con respecto a Renesmee que decidió apoyarnos y aceptó nuestra petición.
- Querrás decir tú petición, no entiendo por qué hablas de nosotros– acotó Jasper en voz baja, dejándome sin otra opción que silenciarlo de un codazo leve.
- Además… - continuó Carlisle – les pareció muy interesante que dos de nuestros miembros de aquelarre estuvieran pasando por experiencias así de anormales, más aún sabiendo que se trataba de ustedes dos. Me prometieron auxiliarlos e informarlos al respecto, más Aro que el resto, al mismo tiempo que accedieron a acogerlos en Volterra durante todo el periodo de exanimación.
- ¿”Exanimación”? – quiso saber Jasper.
- Pues para ellos son su especie de pacientes ahora.
- Pero no hemos aceptado aún – se atajó mi esposo.
- No, pero deberían.
- Debes estar bromeando.
- No Jasper – le paré – Yo creo que tal vez Carl tenga razón. Deberíamos acudir.
- ¿Qué? – se volvió para mirarme fijamente – Alice… ¿estás segura?
Asentí dudosa pero firmemente a la vez.
- Si, honey. Yo creo que sería lo mejor para nosotros y nuestra familia. ¿Acaso no quieres curarte?
- No pueden curarme y sea lo que sea que te sucede o te llegara a suceder, tampoco.
- No, no creo que puedan pero sí conseguirían ayudarnos a manejar nuestros poderes mejor.
- Sería como volver a comenzar – comprendió Rosalie.
- Exactamente – le afirmó Carlisle.
- ¿Pero si de esta manera, al acogerlos y a entrenarlos, están intentado alistarlos para su ejército? – reflexionó Edward con sabiduría.
- Confió en el juicio de Jasper y Alice por igual y sé que harían lo correcto ante la duda– concluyó el doctor con una gran sonrisa.
- Pues…haremos las maletas- solté sin más.
- Alice…
- Jasper, por favor.
- De acuerdo – aceptó desesperanzado. – Sólo una duda más. ¿Qué hay de nuestra dieta?
- También lo arreglé con ellos y respetarán nuestras costumbres. Serán estrictos en ese sentido, y prometieron poner especial atención en ti, Jasper.
– le informó Carlisle.
- Me siento un niño revoltoso a quien tienen que poner en línea.
Me reí a carcajadas.
- Amor….olvídate de eso y vayámonos.
Se puso de acuerdo y me siguió de camino al dormitorio.
- Prometemos pasar por ahí a menudo – añadió Bella en juramento.
- No les quepa duda – concordaron Emmett, Esme y Edward a la vez seguidos del resto de la familia.
Nosotros dos solo les dirigimos una melancólica sonrisa y seguimos caminando escaleras arriba, enfocándonos en lo que pasaría a continuación...

domingo, 11 de octubre de 2009

Libro de Jasper
Capítulo XV

Tenía que salir de allí a toda costa. A penas escuché lo que Alice había dicho cuando ya estaba en el bosque intentando encontrar un poco de soledad para mi mente. Los sentimientos que me consumían gracias a mi familia habían sido detonantes de la locura.
Me senté en el tronco de un árbol. En cualquier momento llegaría Alice a por mí, estaba seguro, pero por alguna razón no tenía ganas de verla, no quería que se acercase, sentía… ¿Repudio?
¿Qué me estaba pasando?, ¿Cómo podía sentirme así si ella era el amor de mi existencia y estaba enamorado de ella hasta la caída? Sin embargo, tenía un sentimiento dentro que me estaba matado, algo que yo no sabía que era, pero estaba casi seguro que yo no lo controlaba.
- Jasper, ¿Qué pasa? - pregunto una voz tranquila y dulce detrás de mi, pero no era Alice.
Miré para descubrir a… Charlotte. Volví mi mirada hacia delante, sin saludarla, sin decirle nada. A pesar de mí intento de desprecio, me sentía más aliviado, ella me estaba inspirando paz y tranquilidad, lo que en ese momento necesitaba.
- Si quieres me voy. No vengo a molestar. Te vi pasar de una manera alocada y quería saber si estabas bien. En otro momento quizá… - dijo ella, parecía sincera y respetuosa.
- No te vayas - aquellas palabras salieron de mi casi sin pensar, no sabía porque lo había dicho. Pero lo había hecho. Ella me miro sorprendida, casi asustada por mi nueva decisión y amabilidad ante su persecución.
Se acerco y se sentó a mi lado, ambos mirábamos hacia delante callados y tranquilos. Aun me daba esa sensación de calma.
- ¿Qué ha pasado jasper?
- No lo sé, pero necesito un poco de tranquilidad. No me preguntes nada de eso.
- De acuerdo. Peter se fue a lo de un aquelarre amigo ¿Sabes? Me ha dejado sola pastando por aquí - rió un poco y eso me calmo aun más, pude sonreír con ella en ese instante. Todo era tan extraño que daba miedo.
- ¿Por qué no fuiste?
- Ya sabes, sus amigos no me quiere mucho. También me gustó este lugar y bueno...
- termino la frase allí, sabía lo que venía. Sabía que lo había hecho también para quedarse a mi lado, pero no pensaba preguntar nada más.
- Tranquilo Jasper, todo se va a solucionar. Mejor me voy, a alguien no le gusta mi presencia - en ese instante se levanto y se fue. No entendí mucho hasta que la voz de Alice rompió el silencio que se había formado luego de que Charlotte se fuera tan rápidamente.
- Jasper - su voz ahora me hacia mal, me sentía impotente sin saber por qué. Era a ella a quien amaba y a quien necesitaba en verdad, pero sin embargo...
Los pensamientos sobre Charlotte se diluyeron al mismo momento que escuche la voz de mi esposa.
- Disculpa cariño. La pelea no me hizo bien, necesitaba correr. - comenté.
- Lo entiendo honey. ¿Qué hacia ella aquí?
- pregunto recelosa.
- Ya sabes, te he contado que tiene la manía de perseguirme. De todas maneras fue respetuosa, nada hizo.
- Sí, escuche. De todas maneras no me da confianza, ya lo hablamos.
La miré invitándola a que se acercara junto a mí.
- No te preocupes, está un poco loca, pero no hará nada malo.
- Vamos cariño, será mejor que nos aprontemos…pero ¿Te sientes mejor?
- Sí, estoy más tranquilo amor. Vayamos...
Fuimos un poco más lento de lo común, me sentía un tanto mareado por tanto sentimiento encontrado. La mirada de toda la familia se posó en mí, había un silencio sepulcral y yo no fui capaz de romperlo.
Subí las escaleras hacia mi habitación para comenzar a armar mis bolsos mientras Alice me seguía tomada de la mano.
En la tarde, todos arrancamos hacia Forks, cada uno en su propio auto. Yo iba solo con Alice, por suerte así el viaje no sería tan incomodo.
Al llegar a casa, Carlisle y Esme nos estaban esperando con los brazos abiertos como siempre, como si nunca nos hubiésemos ido. La única diferencia era que traíamos un problema a cuestas.
*******
- Sinceramente, no se que puede estar pasando. La visión de Alice suena normal, como otra más… obviando lo que pasa en sí. Pero lo de Jasper si me intriga abrumadoramente, nunca habia escuchado de algo así, es muy nuevo, tus poderes se estan transformando… mejorando. - dijo serio aunque lo noté un tanto frustado por el hecho de no saber que me estaba pasando. Para él yo era su hijo y le molestaba no saber que me sucedía. Pero también era una persona sumamente noble, jamas se sentiría satisfecho hasta saber que las cosas estuvieran bien.
Por otro lado, Alice se sentia muy abatida, Carlisle era nuestra primera opción y la mas factible siempre, saber que no podía ayudarnos realmente, no hacia feliz a nadie.
- Lamento no poder tener una respuesta concreta, al menos yo no.
- ¿Qué insinúas Carlisle? – preguntó Alice intrigada.
- Insinúo que tal vez yo no pueda sacar un diagnóstico de lo que sucede, pero conozco a algunos que estarían dispuestos a conseguirlo y en estos temas son más sabios que yo…pero es peligroso, no vale la pena.
- Carlisle, deja de rodeos ¡¡Me pone de los nervios!! – salté sin más.
- Jasper, tranquilízate – me imploró Al.
- ¿Qué quieres decir con que hay otros dispuestos? – preguntó Edward quien había venido junto con Nessy a facilitar el pase de información a nuestro padre.
- En mitologías, otras personas.
- Pero, quiénes. – supliqué.
- No se preocupen, yo intentare encontrar alguna respuesta con algunos de mis amigos o de mis contactos – dijo mientras se levantaba junto con su teléfono celular – ustedes vayan a hacer lo de siempre. Tranquilos, la desesperación no ayudará a nadie y menos a ti, hijo, en la situación en la que te encuentras.
- Pero… - reproché.
- Jasper, les diré cuando esté seguro de poder ayudarlos. Ahora vayan, tengo que atender unos asuntos.
Antes de que pudiera añadir algo más, Alice y Edward me tomaron de los hombros mientras que Nessy nos seguía, y juntos nos fuimos del estudio de Carlisle. Nessy se tiró en brazos de Jake mientras que Rose los miraba con cara de odio. Aún no aceptaba que Jacob se haya imprimado en Renesmee y que ella le correspondiera totalmente. Aún la veía como una niña de 4 años, aunque su mente fuera de una mujer de 18. Todo el mundo la controlaba, a la medida en que crecía y de la forma en que lo hacía en cualquier momento dejaría de pasar a tener un cuerpo de una niña de 7 para tenerlo de una mujer.
Mis nervios no podían ser peores, caminaba de un lado para el otro como si mil hormigas se hubiesen metido en mis zapatos. Tomé una caja de cigarros que hace tiempo estaban arriba de la mesa y que habían quedado de una de las cenas de Carlisle con sus amigos médicos, esas cenas para pretender ser humanos.
Saque uno, tome la caja de fósforos y lo prendí. Tragueé una pitada pero no sentí nada. Mis pulmones claro que estaban muertos, pero la idea de creer que estaba fumando me tranquilizaba, por lo menos psicológicamente.
Cuando era un humano recuerdo que era un fumador compulsivo, pero ya no sabía ni lo que era uno de estos.
Alice me fulminó con la mirada, mientras que Emmett corría a mí y me quitaba el cigarro de un tirón, al igual que la caja mientras la rompía un tanto enojado.
- ¿Qué haces? – pregunto furioso.
- Fumaba.
- ¿Estás Loco? – pregunto retóricamente esta vez.
- No me matará, ya estoy muerto.
La risita de Jake media tapada molestó a los presentes, mientras que yo le devolvía la sonrisa. Alice por su parte continúo peinando a Bella en un intento de calmar sus ansias y sus nervios. El tiempo no pasaba más, Carlisle aun no daba señales de vida, estaba por colapsar.
De repente se escuchó un chillido procedente de Bella. Alice la tenía aferrada de un brazo, clavándole sus uñas finamente pulidas con los ojos dilatados.
- ¿Alice? … ¡¡Alice!! – fui a socorrerla, estaba teniendo una visión – ¡Bella sal de ahí, está teniendo una visión!
Al ver que no podía librarse de Al, la empujé y ocupé su lugar.
- Alice, cariño, estoy aquí. Dime que ves. – comenté en un ademán tranquilizador, pero no podía expandir ese aura por el vestíbulo.
No contestaba, estaba completamente exhorta.
- Alice, por favor contesta. ¿Qué ves? – le suplicó Edward.
- Veo…veo…Jasper ¡¡Pásame una hoja!!
- Edward pásale una hoja – le ordené ya que la posición en la que me encontraba me lo impedía.
- Yo tengo – saltó Renesmee. – Pero solo poseo crayones.
- Eso servirá, gracias linda.
- No hay de qué tío.
- Alice aquí tienes.
Tomó lo hoja y los crayones de un tirón y empezó a bosquejar tres siluetas. Una era más alta que el resto. Estaban en negro pero el fondo del dibujo bastó para darme cuenta de lo que iba.
Apenas Alice terminó su boceto, sus pupilas volvieron a la normalidad y me observó atónita.
- Dilo. – la envalentoné.
- Vulturis….

Libro de Alice
Capítulo XIV
En cuanto mi relato terminó pude ver la reacción que esperaba en sus ojos, mi pobre Jasper estaba helado, pasmado y hasta se podía ver un brillo de pánico en sus pupilas dilatadas por la sorpresa. No me arrepentía de haberle contado la verdad, pero sentía que las cosas no iban a marchar bien, nada bien.
No sabía si tocarlo o no… ¿Se sentiría decepcionado de mí? ¿Me odiaría?
En ese instante volvió su mirada hacia mí, estaba segura que por dentro lloraba con desesperación, pero a pesar de todo, se acerco y me dio el abrazo más lindo que hace mucho tiempo no recibía. Era un abrazo acogedor, contenedor, pero a su vez consolador.
- Todo va a estar bien cariño, yo siempre estaré contigo pase lo que pase. Te ayudaré a controlarte y te amaré como hasta ahora, pero con la diferencia de que cada día te amo más y así seguirá siendo hasta el fin de nuestra existencia.
Eso me dejo perpleja. Abrí los parpados de par en par y me alejé de un salto.
Esa reacción no me la esperaba. Había pasado un sinfín de noches vislumbrando en mi mente aquella escena, en la que al fin me confesaba, y ninguna era parecida a esta.
Jasper me miraba anonadado y confundido pero yo, simplemente no podía asimilarlo, ni siquiera creerlo.
- Jasper…¿Te das cuenta de lo dices? ¿Cómo puedes perdonarme? ¿Cómo puedes querer seguir conmigo luego de las atrocidades que te he contado? ¡¡¡SOY UN MONSTRUO, NI SIQUIERA SE SI SEGUIRÉ SIENDO VAMPIRO DESPUÉS DE ESTO!! Te conté de mis ojos, esas lágrimas; de mis deseos perversos… ¡¡QUERÍA O...quiero…ASESINAR A TUS AMIGOS!!
- Cariño. Algo muy fatal debe de haber pasado para que tomaras esa decisión, no creo que haya sido por nada. Algo deben de haber hecho mis “amigos” para que tomaras una reacción así. Yo te conozco, tú te conoces y sabes que no eres violenta. Sos el amor de mi vida, Mary Alice, nunca voy a pensar mal de ti ni a odiarte.
- ¿Hablas enserio? Jasper…yo creí…creí por un momento que me detestarías…que me dejarías después de esto.
- Claro que hablo en serio, jamás te dejaría. Tú eres mi reina. Pero ahora debo contarte lo que me pasa a mí, ese era el trato.
- Eres un sol en la medianoche, jasper Hale…yo no sé que hubiera hecho en tu lugar…pero sí, quiero que me digas todo, quiero saber que te tortura el alma…
- Cariño, creo o estoy prácticamente seguro de que mis poderes están cambiando.
- ¿Cambiando? ¿Pero qué es lo que sientes por dentro? ¿No puedes resistirte a las emociones ajenas?
- No, las absorbo, las siento como mías. No es como siempre, que puedo manejar las emociones y controlarlas para que sean como yo quiero. Es como si me controlaran a mí. Me toman por sorpresa y puedo sentir lo mismo que la otra persona, entenderla desde otro punto.
- Comprendo…
- me había ido hacia lo más profundo de mí ser. Tenía que analizar esto. - espera un segundo… ¿Por eso las risas insaciables en conjunto con Peter?
- Podría decirse que sí. Por eso cuando estábamos juntos y tú estabas triste debía irme o alejarme de momento. No era porque no quería estar a tu lado, sino que me estabas pasando toda la tensión, cariño. ¿Recuerdas?
- Lo recuerdo, lo recuerdo todo. Creí que era porque nos estábamos distanciando. Que boba fui….Jasper, esto me da miedo. ¿Qué crees que puede estar sucediéndonos? ¿Deberíamos hablarlo con Carlisle?
- Deberíamos, no lo sé. Pero solo nos pasa a nosotros dos, eso es lo que me preocupa en realidad. Quiero protegerte y no sé cómo.
- Y yo a ti. Yo creo que hablarlo con Carlisle sería lo mejor. Deberíamos volver a Forks, aunque sea darle una pequeña visita. Tendremos que dejar pasar este trimestre de estudios y mantenernos unidos. Yo aún no he sentido ningún cambio en mí, pero si mi visión es cierta y concreta, es solo cuestión de tiempo antes de que empiece a sentir los primeros síntomas o lo que sea que se sienta.
- Marchemos entonces a Forks.
- ¿Pero qué hay de nuestros hermanos?
- Les diremos todo tranquilamente y veremos su reacción. Lo único malo es que se van a querer venir con nosotros cariño, lo sabes.
- Si aún puedes controlar las emociones, deberás imponerlo en la habitación. Yo no podré estar tranquila y dudo que los demás lo estén. Y no, no creo que sea conveniente que vengan. Tal vez los necesitemos en un futuro pero creo que esta visita a Carlisle deberá ser aislada del resto de la familia.
Apenas terminé de dar mi discurso, Jasper asintió secamente y me tomó de la cintura sorpresivamente. Con un ligero movimiento, me puso sobre su lomo y en pocos segundos estábamos sobre el pórtico de nuestro hogar.
- Bien, cuanto más rápido lo hagamos mejor resultado tendremos. – añadió fríamente.
- ¿qué? ¿ahora?
- Sí, Alice. Enfrentémoslos, tomemos algunas cosas y vayámonos. No podemos esperar. Tú misma lo dijiste, es solo cuestión de tiempo.
Me dejó sin palabras. Tenía razón, no había vuelta atrás.
Lo tomé de las manos con rapidez, nos asentimos una vez y juntos, traspasamos el umbral de la puerta.
Para nuestra sorpresa, todos estaban allí. Algunos se encontraban cómodos sobre los sofás y otros esparcidos sobre la alfombra del suelo .Hasta Jake se encontraba presente.
Edward nos miró con cara de preocupación. Como era de saber nos leyó la mente y nada pudimos ocultarle si estábamos despistados. Esto de la familia reunida esperándonos, era sin duda obra suya. Si bien los años nos habían ayudado a ocultar algunos pensamientos, esta vez fue imposible hacerlo, los nervios nos pudieron más.
Bella observó fugazmente a Edward y automáticamente habló sin importar nada:
- De aquí no se van sin nosotros, si es lo que pretenden.
a veces creía que Bella también podía leer nuestros pensamientos, sobre todo el mío. Nos conocíamos demasiado como para saber que vendría de la otra.
- Aun no hemos dicho nada – comentó Jasper un tanto exaltado por el comentario de Bella. Él no entendía de la misma forma que yo nuestra conexión.
- Lo sé, lo sé. Pero no se irán sin nosotros, sé lo que planean. Nessie, Edward y yo iremos sin chistar. Eso lo juro - dijo Bella aún más enojada y llena de nervios.
- Bella, comprende. Es algo que tenemos que hacer nosotros solos – imploré.
- No, en esto estoy con mi mujer, ella tiene razón. Iremos con ustedes, no es algo que puedan enfrentar sin compañía. ¿Qué pasa si tienen algunas de las reacciones o les llega a suceder algo? Definitivamente iremos con ustedes. – interrumpió Edward de un salto.
Lo miramos suplicante, pero sabíamos que perderíamos esta discusión.
- Yo no entiendo bien lo que sucede aquí – añadió Jacob – pero si la situación es peligrosa, sueñen que los dejaré solos.
- ¡¡Jacob, no te metas!! – explotó Rosalie, callada por el momento.
- ¡No te metas tu rubia hueca!
- ¡Ya! – los cayó Emmett.
- Yo iré, no los dejaré solos con Nessie, eso no lo permitiré.
- Y yo no dejaré a mi sobrina sola con ese maníaco lobo pulgoso
– aclaró Rose.
- Oh no…no otra vez… - bufó Emm. – Pues yo no dejaré a Rose sola.
- ¿Ustedes están bromeando? – explotó Jasper. – ¡Párenle Ya! No lo soporto…
- Jasper… – giré en busca de su mirada. Estaba teniendo una reacción. – ¡Paren! – pero era imposible. Había empezado una discusión en la sala.
Jasper, desesperado, se tomó la cabeza con las dos manos y salió corriendo.
- ¡¡Jasper!!
Miré a toda mi familia, completamente enfadada. Ellos callaron y lo entendieron todo en cuestión de segundos.
- Si es así, no pueden venir con nosotros. Compréndanos por favor. – acoté exhausta.
- Lo sentimos, todos. – Edward fulminó con la mirada a los presentes quienes se achicaron de hombros. – no sucederá nada más, pero iremos en conjunto. Ahora ve a por Jasper, nosotros nos ocuparemos de anunciar nuestra ausencia a las autoridades y de preparar los bolsos.
- Edward… por favor.
- No Alice, está decidido. ¡Ahora ve!
Sin otra opción, asentí y me dirigí a por el amor de mi vida.

viernes, 9 de octubre de 2009

Libro de Jasper
Capítulo XIII
No sabía cómo decirle a Alice todo lo que estaba pasando, no estaba seguro de hacerlo tampoco. No quería asustarla, pero tampoco hacerla sentir mal, ya estaba creyendo que no la amaba y no confiaba más en ella. Era todo solo por su seguridad.
- Edward, ¿Qué voy a hacer? - pregunté un tanto desesperado, mientras charlábamos en el cuarto de él.
Alice estaba abajo con el resto de la familia hablando con Carlisle y Esme por un pequeño móvil.
- Tienes que decirle lo que pasa, ella debe saberlo, hermano. Tú tienes los poderes mucho mas denotados y ella debe de enterarse para no sentirse tan preocupada y abrumada. Eso no te hace mejor, Jasper.
- Edward tiene razón, no le puedes mentir. Nunca lo has hecho, ¿Por qué ahora?- acotó Emmett con sabiduría. Aún así, había algo en mí que no me permitía ser el cien por ciento sincero con mi amada Alice, esa mujer, esa persona por la que yo aun seguía vivo y manteniéndome vegetariano.
- Tienen razón, lo sé, debo dejar de mentirle. Debo ganarle a este extraño sentimiento que me está invadiendo ahora pero…
- Nada de peros Jasper, sé lo que pasa por tu mente. Es lo correcto, no temas por su seguridad y su corazón. Ella es fuerte, tal vez mucho más fuerte que varios de nuestra especie y mucho más sabia también. Ve a decírselo y exige que cuente su secreto también a cambio. – Edward parecía serio y aunque yo dudaba de su consejo estaba seguro que no encontraría otra opción mejor.
Tomé impulso, asentí lentamente a mis hermanos y corrí hacia donde ella estaba, tenía que decirle, debía contarle, era lo mejor. Bajé las escaleras en busca del amor de mi existencia pero todos estaban allí…menos ella y Rose.
- Bella, ¿dónde están Alice y Rose? – interrumpí la charla con desdén.
Asustada alejó el móvil de su oído y se lo entregó rápidamente a Jake quien no tuvo otra opción mas que escuchar los discursos de mi querida madre adoptiva sobre arquitectura y diseño.
- Se fueron a cazar, Rose estaba hambrienta y Alice tenía ganas de aire libre. No sé que estará pasando Jasper, pero será mejor que se lo digas, no le está haciendo bien creer que no confías en ella - Bella me miró un tanto suplicante, y otro tanto enojada. Después de todo, Alice era su hermana y la favorita.
No le respondí, no tenía escusa, Bells estaba en lo correcto al igual que mis dos hermanos. Seguí mi rumbo, salí de la casa y fui directo al bosquepara proseguir mi rastreo.
- Hola Jasper - una voz acaramelada y familiar resonó en mi mientras pasaba sobre la maleza lo más veloz posible. Paré en seco de golpe y choqué contra la portadora de esa voz. Caímos los dos al suelo, en otra ocasión no hubiese pasado nada, pero estaba tan concentrado en la busca de Alice que mis instintos de supervivencia supieron irse.
Miré quien estaba debajo de mí, para descubrir aquel rostro ¡Era Charlotte!
- ¿Qué haces? - pregunté enfadado y anonadado a la vez.
- Nada, simplemente te iba a saludar. ¿Cómo iba a suponer yo que un vampiro tropezaría? - contestó risueña y simpática como siempre lo había sido conmigo.
Evité esa mirada, no estaba de humor para ninguno de sus juegos y menos para sus coqueteos. Estaba desesperado y temía que si no encontraba a Alice pronto perdería mi oportunidad de rebelar mi secreto y el suyo. Pero algo me detenía. Temía que fuera otra vez ese desconocido furor corriendo a través de mi nuca y descendiendo a lo largo de mi cuerpo, esos malditos sentimientos confusos y torturadores.
Me levanté lo más rápido que pude y observé perplejo a aquella dama. Tenía pánico en mis ojos y ella lo notó.
- ¿Qué sucede Jass? – añadió mientras se reincorporaba lentamente y con movimientos sensuales – No tienes muy buen aspecto.
- Pues…contéstame algo: ¿De esta manera te atraigo? ¿Así de desaliñado? ¿Así de descuidado y atormentado? O mejor dicho… ¿De esta manera NO te atraigo?– no sé porqué contesté tal idiotez a cambio pero sentía que de alguna manera una respuesta negativa me liberaría de tantos problemas. Deseaba con todo mi corazón que dijera que le pareciera poco atractivo, de ser así lo adoptaría como nuevo estilo, Alice me amaría de todos modos.
- ¿A qué te refieres? ¿A caso afirmas que yo te atraigo? – levantó una ceja incrédula y expectativa.
- No, no te confundas. Sólo respóndeme.
- “Responderte”.
- Olvídalo. Charlotte, si no tienes más nada que acotar te sugiero, perdón por mi repentina grosería, que me dejes seguir mi camino. Tengo…cosas que atender. ¿Y Peter, por qué no está contigo?
Calló por completo, parecía desilusionada, al menos eso sentí.
- Pues estábamos cazando ya que nuestra salida se cortó de repente. Con respecto a tu sugerencia, de acuerdo puedes irte. No quiero irritarte y menos cuando sé o me imagino por lo que debes estar pasando. – dijo secamente. – y sí tengo una respuesta, aunque no se en realidad a lo que va las preguntas, pero mejor la dejaré en la intriga, a veces un poco de misterio tiene un buen resultado. – finalizo guiñando un ojo. Acto seguido desapareció como por arte de magia.
Me estaba volviendo loco. Sí, definitivamente. Hice caso omiso a las repentinas dudas que rondaban por mi mente tales como ¿A qué se refiere con “me imagino por lo que estas pasando”? o “Un poco de misterio viene bien” ¿Qué quería decir? Aún así, dejé que se esfumaran, nada de eso importaba en ese momento. Puse mis pies en marcha y seguí corriendo hasta que capté el aroma distintivo de mi mujer perfumando el panorama. Procedía de un oscuro claro en lo más profundo del bosque.
Estaba sola, sentada sobre el tronco de un árbol caído desojando margaritas. Parecía una auténtica imagen de telenovela, sólo faltaba algunas lágrimas derramándose por sus ojos. No pareció notar mi presencia, parecía ida, pero en cuanto puse un pie a su lado me tomó del pantalón y me sentó a su lado de un tirón.
Tiró la margarita desnuda a un lado y viró su rostro hacia mí posando sus cálidos pero ahora fríos ojos sobre los míos.
Yo no sabía cómo reaccionar asique dejé que ella comenzara:
- ¿Por qué no me dijiste? – acotó con voz temblorosa.
Supuse que ya había llegado tarde.
- ¿Y Rose? – añadí como única respuesta.
- No me desvíes de tema, Jasper Hale. ¿Por qué me lo ocultaste? ¡¡¡¿POR QUÉ NO ME DIJISTES QUE TE SENTIAS ASÍ, QUÉ TENIAS ESOS MIEDOS Y PROBLEMAS?!!
Sus gritos me tomaron por sorpresa.
- Alice…yo…
Pego un salto y, en un abrir y cerrar de ojos, apareció sobre las ramas de uno de los pinos más lejanos.
- Alice…
- Creí que nos confiábamos todo, Jas – bajó la cabeza y se tomó un tiempo antes de proseguir - ¿Qué nos está pasando?
Eso me quebró el alma, si es que aún poseía una, y me dirigí velozmente a su lado. Llegué a la base del tronco y tendí mi mano para que la tomara.
Nada.
- Alice, toma mi mano. Déjame explicarte.
- No Jasper, no otra vez la misma rutina. Tomo tu mano, nos sonreímos y todo resuelto. Estoy cansada de eso. Estoy harta de las mentiras. Quiero oír todo de tu boca y no de la de los demás.
En ese momento, empecé a sentir una gran desdicha y un resentimiento poco común en mí. Bajé mi brazo bruscamente y cerré mi mano en un puño inconscientemente.
- Pues yo también quiero lo mismo Alice. Estoy harto de que me ocultes la verdad, que no me digas que es lo que realmente viste en tu visión. ¡No eres la única víctima aquí! Vine para contarte todo Al y estoy seguro que lo previste, pero veo que Rose me ganó de mano de todos modos. ¡Ah! También veo que hoy no te encuentras dispuesta a dialogar y mejor será que me retire. Avísame cuando cambies de opinión. Por cierto, estoy que me visualisaste hablando recién con Charlotte. desde ya no me interesa, te lo vuelvo a reptir. – no podía creer la manera en que la enfrenté. Fui engreído y poco caballeroso pero no podía callármelo, no más.
Di media vuelta y me dispuse a marcharme cuando…
- Espera Jass…lo siento. Tienes razón, soy una idiota.
Volví en mí y allí estaba, a pocos centímetros míos. Era ella quien tendía su mano ahora.
- Si tienes un rato, yo te contaré todo, con lujos de detalles si lo prefieres. Solo quiero… que estemos bien – su voz sonó ronca, se estaba conteniendo. Sentí su miedo, su preocupación y sobre todo, el cariño con que pronunciaba las últimas palabras. – Yo te amo Jasper, pero tengo miedo que después de lo que cuente dejes de ser tu mismo o…que dejes de amarme.
- Alice... si es por Charlotte...
- No es por nada de eso...es distinto...aunque...
- Alice...– ignoré su mano y la abracé con todas mis fuerzas. Ella hundió su rostro en mi pecho. – Jamás dejaré de amarte y lo sabes.
- Pues no estoy orgullosa de lo que vi. Me odio Jasper ¡¡ME ODIO!!
Levanté su barbilla e hice que me mirara directo a los ojos.
- Sea lo que sea, aquí me tienes y jamás me iré.
- Eso espero…porque…
No dejé que continuara que la besé intensamente. No la dejaría escapar. Fuera lo que fuese, allí me tendría, no importaba en lo absoluto nada más que no fuera ella.
- Solo debes prometerme algo – prosiguió en cuanto nuestros labios se separaron – no más mentiras. Y no importa por lo que estés pasando, yo te ayudaré a conseguir la solución, lo haremos juntos.
- Alice…
- Jasper.
- Lo prometo. Te amo.
Asintió y tras un gran suspiro, comenzó su relato mientras sus manos se tensaban en las mías…

sábado, 1 de agosto de 2009

Libro de Alice
XII
- ¿Al...Alice? – jactó Jasper completamente sorprendido pero sus hombros, al verme, se relajaron y el aura que nos rodeo fue de una extraña tranquilidad. - ¡¡¡ALICE!!! – exclamó al fin con ansias.
Charlotte se tensó y volvió hacia mí con cara de pocos amigos.
- ¡Alice! Que sorpresa… – acotó frunciendo su pico en una sonrisa forzada – ¡Qué casualidad! qué justo… -esto último lo comento muy bajito, en un susurro, casi para sus adentros, aunque gracias a mis oídos agudizados, no pasó desapercibido.
Nos miramos tesamente por unos segundos, lo suficiente para quedar exhorta en esa mirada feroz y adivinar, por el dibujo de sus facciones, que algo tramaba y no parecía nada bueno. Mi llegada había interrumpido algo, el comienzo de algún plan retorcido. Resoplé hondamente. Tan exhorta estaba en su mirada, vigilando cada movimiento con sutileza, que no me percaté que Jasper ya estaba a mi lado aferrándome la mano.
Pero no tuve tiempo a reaccionar a su cálido roce, una sombra apareció de repente entre los matorrales…
- ¿Qué sucede aquí? ¡¡Alice!! – era Peter, que al igual que sus viejos compañeros, estaba igual de anonadado.
Yo volteé en su dirección entrando en sí de repente.
- Peter ¡Hola! – saludé con falsa alegría.
Este salió completamente de entre la maleza y se me acercó. No sé por qué razón lo hice, pero al sentir la mano de Jasper sobre la mía la presioné con mucha fuerza como había hecho en la casa. Peter no tenía por qué darme miedo pero sin embargo, ninguno de los dos me daba buena espina.
- Al…emm ¿puedo llamarte así? En fin, pensé que no vendrías. – acotó confundido pero con una amabilidad que provocaba inseguridad.
Sorpresivamente me vi temblando por dentro, pero no lo suficiente para que Jasper se percatara.
- Pues, admito que me sentí algo culpable – miré a Jas con una sonrisa falluta – Me sentí mal de no haber ido a hacer sociales con los amigos de mi esposo.
Esa última palabra se le clavó como estaca en el pecho a Charlotte, se vio claramente en su rostro que jamás dejé de escrutar.
- Jaja pues ¡Qué bueno que compartas con nosotros! – rió Peter- será un placer conocer mejor a la mujer que le robó el corazón a mi amigo.
Nuevamente otra estaca se clavó en Charlotte, pero esta vez directamente en su corazón.
Era sumamente agradable esa perspectiva. Odiaba esa sensación pero verla sufrir me agradaba aunque no tuviera razones fuertes en aquel entonces.
- Pues a mí me encantará conocerlos. Como les he dicho, “mi amor”... – pronuncié remarcando el diminutivo con prioridad– me habló mucho de ustedes. Deben de tener historias fascinantes que contar.
Jasper quedó fascinado por mi repentina amabilidad hacia aquellos dos seres. Me miró con prudencia pero no encontró ninguna señal de tensión en mi rostro más que el apretón fuerte de nuestras manos. Extrañado acotó sin quitarme los ojos de encima:
- Pues sería divertido ¿A qué no?
Yo solo asentí levemente al igual que Peter. Charlotte no mostró ningún ademán de gratificación por la idea. En cambio acotó:
- Pues estábamos haciendo una competencia, como era de costumbre en aquellos días – le sonrió a Jasper.
- ¿Competencia? – pregunté incrédula observando de reojo a mi amado.
- Ehh…sí, veíamos quién podía cazar el animal más jugoso y grande. – me reafirmó este.
- Pues… me gustaría participar sino les molesta, claro jeje – añadí repentinamente eufórica, no solo porque era la oportunidad perfecta de vigilar a Charlotte sino por las ansias de ver a Jas cazar y la adrenalina que me producía hincar mis dientes en la presa.
Jasper se tensó, no le agradó mucho que compitiera.
- Cariño, sabes que no me gusta que caces animales peligrosos.
Se escuchó una risotada bajita proveniente de Charlotte.
- Pues sabes que a mí sí. Además tú habías accedido finalmente la semana pasada.
- ¿Pero te acuerdas lo que pasó? – me recriminó mirando fugazmente de rojo a nuestros acompañantes.
- Sí, pero no tiene nada que ver.
- Alice… - me suplicó
- Oye si no quieres que compita con ustedes no tienes por qué ponerme excusas, yo entenderé, me voy… – comenté entre pucheritos. Eso siempre funcionaba, era mi arma secreta para derretirlo.
- Pues déjala que se quede Jasper, será más divertido aún. Podemos hacer competencia por equipos.
- ¿Equipos? – dije interesada – ¡Vaya! Eso suena entretenido ¿No sweetheart?
Jasper lo dudó.
- Además contigo no tengo nada que temer, “supuestamente”.
Eso lo convenció.
- De acuerdo, yo contigo y tú con Charlotte, Peter.
- Perfecto – afirmó este tomando del hombro a su mujer aunque esta se rehusó al principio.
- Además disfruto mucho verla cazar, parece que danzara hasta tu presa hipnotizándola – comentó al azar Jasper, embobado en mi rostro con esa sonrisa con hoyuelos que me volvía loca.
Si hubiera podido me hubiera sonrojado.
- No más que verte a ti, honey.
Charlotte hiso una mueca de desprecio y asco pero solo yo pude notarla.
La caza empezó con normalidad, Jasper y yo buscamos coordenadas. Estábamos dispuestos a cumplir nuestro sueño pendiente: la caza de una pareja de Osos. Eso les taparía la boca.
Esta vez me concentré lo mejor posible en mi objetivo, no quería volver a vivir un “deja vú” y tener una visión en el momento menos indicado.
Los olimos, los rastreamos y allí los teníamos, frente a nuestros ojos pescando algunos peces.
- ¿Estás Lista? – comentó exhorto en el dulce aroma.
- Dispuesta más que nunca. – concordé detrás de los matorrales.
- ¿Recuerdas lo de la hembra y el macho?
- Sí, sí. Tú el macho y yo la hembra.
Sonrió.
- Pues cerrémosle las bocas.
Asentí. No deseaba otra cosa más que eso, cerrarles el pico ante nuestra astucia.
Nos pusimos en posición de acecho.
- 1…2… ¡¡¡3!!! – exclamó Jas.
Nos agazapamos hacia nuestro objetivo pero nuevamente se produjo un crujido, un choque y el ruido de masas contundentes caer sobre la hierba. Esta vez no fui la única afectada.
Jasper y yo quedamos atontados sobre el suelo mirando a nuestro o nuestros obstáculos. Eran Peter y Charlotte que, al igual que nosotros, estaban esparcidos por el suelo.
Nos miramos entre los cuatro. Al parecer habíamos tenido una idea similar. Los osos, se escaparon por segunda vez.
De repente se escuchó la estruendosa risa de Peter que resonó por todo el panorama, haciendo que los pájaros escaparan de sus nidos y salieran volando de entre las copas de los árboles.
Rápidamente, fue secundado por Jasper, se le hizo difícil resistir esa sensación, ese sentimiento. Algo extraño en él, que usualmente se enfadaba en estas situaciones.
En cambio, Charlotte y yo nos miramos atentamente. Su cara no demostraba nada, tenía un semblante irrevelable. Yo por el contrario, estaba furiosa. La idea de los osos era nuestra, de Jasper y mía, solo nuestra.
Seguimos escrutándonos la mirada hasta que Peter dejó de reírse entrecortadamente y Jasper hizo lo mismo, prácticamente un segundo después. Muy extraño. Él lo notó, pero se quedó mudo e intranquilo.
- Jajaja, parece que no fuimos los únicos con esa idea, Eh – chistó con gracia Peter. Su compañera bufó provocando que el mechón desbaratado que caía sobre sus ojos se moviera al son del aire.
Jasper me miró buscando una reacción por mi parte. Suspiré ruidosamente y comencé a reír. Era una risa falsa pero bastante real a la vez.
Charlotte hizo lo mismo y los cuatro comenzamos a carcajearnos con devoción. Pero lo tonto fue que hasta en las risas competíamos, al menos Charlotte y yo. Buscábamos ver quien era la que tenía la carcajada más angelical y fuerte.
Los hombres se silenciaron y nos miraron atónitos y confundidos. Nos percatamos y nos callamos finalmente, avergonzadas.
- Eso fue gracioso – finalizó Jasper secamente desapareciéndole todo rastro de alegría– pero creo que deberíamos cazar algo olvidándonos de la competencia. Tengo sed.
Todos asentimos.
- Creo que iremos por nuestra cuenta esta vez – prosiguió observándome. Parecía… ¿Apurado? – Pues parece un poco tarde y le prometimos a nuestra… familia - iba a decir sobrina, estaba segura pero se lo calló, por si las dudas - que iríamos de compras, nuevamente.
- Oh, ¡Qué lástima! Estaba entretenido esto – se “apesadumbró” Charlotte.
- Sí, bueno tal vez algún día podamos salir los cuatro – comentó Peter un poco más animado.
- Claro. - asintió Jasper, yo lo secundé para no mostrarme descortés.
- Pues estaremos por un tiempo aquí. Este lugar es hermoso, es más, procuraremos no llamar la atención. – añadió seductoramente Charlotte.
- Podríamos cazar animales durante nuestra estancia. No es de lo más agradable pero la última vez hicimos eso. Eso sí, no nos pidan que seamos así regularmente. – nos advirtió Peter.
- Pues será bueno tenerlos aquí durante un tiempo. Les ofrecería refugio pero…
- No hay problema soldado Whitlock -guiñó ella coquetamente– Ya alquilamos una pequeña cabaña al sur.
- Pobre hombre- recordó Peter – por lo menos no tendremos que pagar por la misma a fin de mes.
Charlotte se rió con él. Era un chiste que no nos causaba mucha gracia, ni a Jasper ni a mí.
- Bueno Alice, levantemos campaña.
Me levanté de un salto por el entusiasmo de alejarme de allí de una vez por todas, estaba cansada de fingir lo que no era.
Tras despedirnos con delicadeza, Jasper me tomó por la parte baja de mi espalda y nos fuimos caminando a paso humano.
Cuando nos adentramos devuelta en el bosque no pude evitar preguntar mientras nos echábamos a correr:
- ¿Qué fue eso?
- ¿Eh?
- Tus reacciones…
- ¿Mis reacciones? – se había tensado pero no lo deseaba demostrar.
- Sí, usualmente no te ríes en esas situaciones. No te causa gracias que alguien te sorprenda o te golpee de la nada. Al menos así eres con Emmett o Edward. Además…recuerdo que tú me dijiste la otra vez que yo….
- No fue nada Alice- me interrumpió – solo me pareció gracioso y punto. No siempre reacciono mal – no parecía muy convencido.
- Sí, pero además parecías apurado en irte en cuanto nos callamos.
- Noté tu tensión, no quise presionarte más.
Paré en seco y me crucé de brazos.
- Jasper Hale no estaba nerviosa y no mientas. ¿Qué anda mal?
Él frenó y regresó rápidamente tomando mi rostro entre sus manos.
- Nada, de verdad. Jamás te ocultaría nada, pero…bueno…tu…
- No, mi visión no Jasper- le atajé – no me hagas hablar de ello. Te dije todo lo que sabía. – mentí.
- De acuerdo – se rindió. – cacemos algo por favor. – tenía los ojos negros de sed – además quiero volver. Necesito…
- ¿Hablar con Edward y Emmett? – sabía que hablaría de esto, estaba más que convencida.
- Pues, sí… –admitió vencido.
- Qué ¿De tus reacciones? – no podía ocultármelo mucho tiempo más. Mis sospechas cada vez eran más ciertas. Sea lo que sea, por ahí andaba.
- Alice, please – me burló – pareciera como si nunca me hubieras visto divertido, riendo y saltando. Alice estoy bien, de veras. Quiero hablar sombre otros temas. Son mis hermanos.
- Temas que no puedes o no quieres hablar conmigo… – cerré mis manos en puños por la bronca, deduciéndolo y aumentando más mis sospechas.
- Cariño, de verdad no es eso. Oh de acuerdo, estamos planeando una sorpresa ¿Contenta?
- ¿Y para eso necesitas a…..? Nada. –añadí con desdén.
- Dime. - insistió
- Nada. Yo emmm… cacemos – le incité fríamente – yo también tengo sed y quiero estar con mi familia. Todavía tengo planes que hacer con Bella.
- Alice, no te enfades.
- No estoy enfadada – sonreí forzosamente.
- Puedo sentirlo.
- Pues no es nada.
- Alice... - rogó
- ¿Vamos? – concluí.
Jasper se calló y avanzamos. Se le veía triste, culpable. Tenía una lucha interna en su interior. Quería consolarlo, decirle que todo estaba bien, pero no podía evitar enfadarme ante la situación. Estaba enojada conmigo y a la vez con él. ¿Por qué repentinamente decidíamos callarnos ciertos temas? Solíamos decirnos todo, ser nuestros más fieles confidentes, y ahora parecía que todo había cambiado. Hubiera preferido jamás tener aquella visión. Estaba arruinándome, a mí y a mi vida.

jueves, 30 de julio de 2009

Libro de Jasper
Capitulo XI
Caminando hacia la casa no tuve otra que abalanzarme a Bella.
- ¿Qué le dijiste Bella? – le pregunte susurrando, tan bajo que ni un vampiro podía escuchar sino estaba a mi lado.
- Nada Jasper, nada – dijo entre furiosa y nerviosa.
- Pero lo ibas a hacer – dije aún más furioso
- ¿Qué pretendes Jasper? ¿Qué me pidas que le mienta a Alice sin salir herida? Es mi mejor amiga, mi hermana, esto no es fácil para mi; ni siquiera estoy de acuerdo con que le escondas lo que te pasa. Me parece que ella antes que nadie lo tendría que saber.
- No quiero que se preocupe.
- Le estás haciendo aún mas mal Jasper, te estas equivocando y yo no voy a participar más en este jueguito – su voz había subido un par de tonos y caminó lo más rápido que pudo, manteniendo lo “humano” para que nadie sospechase.
Me quedé allí parado y esperé a Alice, tenía que decirle la verdad, ya no podía mentirle ni un segundo más; Bella tenía razón, ella tenía que saber todo lo que me estaba pasando.
- Alice, cariño. ¿Podemos subir un segundo al cuarto? – dije sumamente nervioso y aún no tan seguro de lo que iba a hacer, por mas que fuese lo correcto.
- Claro Honey, vamos – bailó mágicamente hacia mi, me tomó de la mano y me guió hacia nuestro cuarto matrimonial - ¿qué pasa corazón? Te noto preocupado.
- Tengo algo para contarte cariño.
- Te escucho – cuando pretendía largar todo de una sola vez ante la mirada atenta de mi dulce Alice, Edward tocó la puerta.
- Disculpen la interrupción, pero han llegado tus amigos Jasper - ¿Amigos? ¿Qué amigos? ¿Charlotte y Peter?
La mirada de Alice fue determinante, estaba molesta por el arrivo de aquellos dos compañeros de vida.
Bajamos, ella no me soltó la mano ni un solo segundo, allí estaban en los sillones perfectamente acomodados Charlotte y Peter, mientras charlaban con Carlisle y Esme amablemente.
- Jasper, amigo – dijo Peter emocionado. Se acercó a mi rápidamente y me tendió un gran abrazo, Alice me soltó sin ganas y el abrazó se hizo presente.
- Jas, que bueno verte – dijo Charlotte, de una manera por demás seductora y claro que desubicada. Alice volvió a aferrarme de la mano rápidamente.
- Hola Charlotte – se adelantó a mi Alice - ¿qué los trae por aquí? – Charlotte dibujó una pequeña sonrisa pícara en su rostro al ver como Alice se ponía tan sobre protectora, cosa que entendía a la perfección.
- Vinimos a ver a nuestro amigo Jas, ahora que sabemos donde vive y que esta bien, no queríamos perder el contacto – dijo emocionado Peter. Eso me ponía muy feliz, a pesar de todo fueron grandes compañeros de ruta, no podía renegar de mi cariño hacia ellos, a pesar de que Charlotte siempre tuvo ese capricho hacia mí a pesar de tener a Peter, quien estaba loco por ella y que nunca le importó, ni me odió por ello.
- Oh! Que bueno, que bueno. Sean bienvenidos cuando quieran – dijo Emmett, era muy feliz de tener invitados en su casa.
- Claro que si. Que bueno verlos - me acerqué hacia el sillón, y me senté al lado de Alice, quien me tomó de la mano una vez más.
- Te queríamos invitar a cazar también Jas – dijo Charlotte animadamente
- Ya no cazo humanos – acoté casi interrumpiéndola
- Lo sabemos, cazaremos animales solo por ti, queríamos tener ese momento con vos Jas – declaró Peter.
- Es genial, de acuerdo. ¿Cuándo? – pregunte un poco ansioso, realmente estaba contento de que estuviesen aquí.
- Ahora, ¿estás hambriento? – preguntó Peter
- Un poco en realidad.
- Vamos entonces – Nos paramos de un salto, Alice me miró un poco desorbitada al dejarme llevar con ella hacia la puerta.
- No Jas, ve tu. No estoy hambrienta y estaría genial que pases con ellos solos para que se pongan al día – su voz no sonaba tan comprensiva y melódica como quería que sonara.
- No cariño, ven.
- No de verdad. Además quiero estar con Bella, charlar un par de cosas – se acercó a mi y me besó amablemente, luego se fue a donde estaría Bells.
Nosotros marchamos hacia el bosque en busca de algún animal exquisito para comer y pasar un buen momento juntos.
El bosque estaba oscuro, casi tétrico, sino fuese vampiro, no hubiera estado muy seguro de meterme allí tan deliberadamente.
Peter se fue por un lado, Charlotte por el otro y yo por otro a buscar el mejor lugar, la competencia siempre fue nuestro fuerte a la hora de cazar.
- Jas – dijo Charlotte mientras buscaba algún oso lo suficientemente grande como para taparnos la boca – es realmente genial verte, estoy tan feliz. Tantos años de veras – su voz sonaba normal, ningún destello de seducción esta vez.
- Lo se, es genial. De verdad – se acercó esta vez más a mí, ahora si me estaba poniendo un tanto incómoda su actitud.
- Charlotte, ¿qué haces? – pregunté mientras caminaba un poco hacia atrás.
- Vamos Jas, tu sabes… - seguía caminando en forma seductora hacia mi, demasido para hacerlo de una forma amigable.
- ¿Qué pasa Jas, todo está bien? – preguntó Alice quién entraba a la escena de una forma tranquila y triunfante.